
En 2026, traumatólogos, kinesiólogos y psicólogos clínicos han advertido sobre los riesgos físicos y emocionales que pueden surgir cuando algunas personas adoptan de forma habitual conductas cuadrúpedas —como caminar, correr o saltar en cuatro patas—. Especialistas en biomecánica señalan que el cuerpo humano no está diseñado para soportar carga prolongada sobre muñecas y hombros, mientras que profesionales de salud mental subrayan que, en ciertos casos, la práctica puede estar vinculada a dinámicas de identidad, pertenencia o desconexión social que requieren acompañamiento.
Es importante distinguir entre autoidentificación y conductas físicas repetitivas de riesgo, que sí pueden generar consecuencias médicas.
¿Qué es un “therian”?
Un therian es una persona que se identifica de forma simbólica, emocional o espiritual con un animal no humano. Esta identificación suele vivirse como una conexión interna profunda con determinadas características del animal (por ejemplo, instinto, agilidad, independencia o comportamiento específico).
Algunas características comunes en personas que se definen como therians incluyen:
Sentir que su “identidad interna” está vinculada a un animal específico.
Identificarse con rasgos conductuales o emocionales asociados a ese animal.
Participar en comunidades en línea donde comparten experiencias similares.
En algunos casos, expresan esa identidad mediante comportamientos.
Riesgos físicos señalados por especialistas
1) Lesiones en muñecas, codos y hombros
La locomoción cuadrúpeda transfiere el peso corporal a articulaciones no preparadas para esa carga. Puede provocar:
Tendinitis
Esguinces
Microfracturas
Inflamación crónica
En adolescentes, cuyos huesos aún están en desarrollo, el riesgo aumenta.
2) Daño en rodillas y cadera
Al desplazarse en flexión constante:
Se sobrecargan meniscos
Aumenta la presión sobre rótulas
Puede haber desgaste prematuro articular
3) Compromiso de columna vertebral
La postura prolongada en curvatura forzada puede derivar en:
Dolor lumbar crónico
Contracturas
Desalineación postural
4) Traumatismos craneales
Saltos, carreras con visibilidad reducida o superficies irregulares incrementan el riesgo de:
Golpes en cabeza
Fracturas
Conmociones cerebrales
Riesgos psicológicos directos asociados a la conducta
Especialistas en psicología clínica advierten que identificarse como therian no es un diagnóstico médico. Sin embargo, cuando la conducta se vuelve dominante o exclusiva, pueden aparecer riesgos como:
1) Aislamiento social progresivo
Si la persona sustituye vínculos sociales, escolares o laborales por dinámicas centradas únicamente en esa identidad, puede desarrollarse retraimiento y pérdida de habilidades sociales.
2) Dificultades en la integración escolar
En adolescentes, conductas visibles pueden llevar a:
Burlas o acoso escolar
Conflictos de adaptación
Estrés crónico
3) Distorsión de límites corporales
Cuando se internaliza de manera rígida una identidad animalizada, profesionales advierten riesgo de:
Disociación
Confusión simbólica entre identidad humana y conducta física
Dificultad para establecer límites de seguridad
4) Conductas de autoexposición al riesgo
Desafíos en redes sociales, grabaciones en espacios públicos o saltos desde altura pueden responder a dinámicas de validación social, aumentando el peligro físico.
5) Vulnerabilidad emocional
En algunos casos, la adopción intensa de la identidad puede estar vinculada a:
Búsqueda de pertenencia
Escapismo ante conflictos personales
Ansiedad o depresión subyacente
Por ello, psicólogos recomiendan acompañamiento familiar y profesional.
Gestión del riesgo desde la salud y la protección financiera
Cuando estas conductas generan lesiones, pueden requerirse:
Consultas traumatológicas
Resonancias
Cirugías
Rehabilitación prolongada
En estos casos intervienen:
Seguro de accidentes personales
Seguro escolar (si ocurre en institución educativa)
Las lesiones articulares pueden implicar tratamientos costosos y largos procesos de fisioterapia. La prevención siempre será la mejor estrategia.
Información, prevención y acompañamiento responsable
Si eres padre, docente o trabajas con adolescentes, no ignores señales de conductas físicas que puedan generar daño. La clave es informarse, dialogar y prevenir riesgos antes de que aparezcan lesiones o consecuencias emocionales más profundas.
Promueve conversaciones abiertas en casa y en la escuela. Observa que prácticas están afectando la salud física, el rendimiento académico o la vida social. Si detectas dolor persistente, aislamiento o conductas peligrosas, busca orientación médica o psicológica profesional.
La prevención siempre será más efectiva que el tratamiento.
Cuidar el cuerpo y el bienestar emocional es una responsabilidad compartida.