Lluvias en Máncora restringen tránsito en la Panamericana Norte por inundaciones y lodo

Las intensas lluvias registradas en el norte del país continúan generando complicaciones. Esta vez, el distrito de Máncora, en Piura, se vio afectado por inundaciones y acumulación de lodo que obligaron a restringir el tránsito en un tramo de la Panamericana Norte, según informó RPP.

La vía, que conecta importantes puntos turísticos y comerciales del norte peruano, presentó aniegos significativos tras las precipitaciones, dificultando el paso de vehículos y generando preocupación entre conductores y transportistas. El agua acumulada y el arrastre de tierra redujeron la visibilidad y las condiciones de seguridad en la carretera, lo que llevó a adoptar medidas preventivas para evitar accidentes.

La Panamericana Norte no solo es una vía clave para el turismo hacia Máncora y otras playas del litoral, sino también un corredor fundamental para el transporte de mercancías y productos agrícolas. Cuando el tránsito se ve restringido, el impacto no es únicamente local: afecta cadenas logísticas, tiempos de entrega y actividades económicas que dependen de la conectividad vial.

Este tipo de eventos vuelve a evidenciar cómo las lluvias intensas pueden alterar la rutina de miles de personas en cuestión de horas. Vehículos varados, retrasos prolongados y riesgos de accidentes son algunas de las consecuencias inmediatas cuando el clima supera la capacidad de drenaje de las vías.

Además, en zonas donde el lodo invade la carretera, el peligro aumenta considerablemente. La pérdida de adherencia en el asfalto puede provocar despistes, colisiones o incluso vuelcos, especialmente en unidades de carga pesada o buses interprovinciales.

(Foto: Corteís/Composición)

Más allá del impacto momentáneo, las inundaciones generan gastos imprevistos: reparación de motores afectados por ingreso de agua, daños en sistemas eléctricos, reemplazo de piezas y mantenimiento correctivo. En el caso de empresas de transporte, las pérdidas pueden extenderse a la paralización de operaciones o deterioro de mercancías.

Frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes, la prevención estructural es importante, pero no siempre suficiente. Contar con un seguro vehicular que cubra daños por desastres naturales puede marcar una diferencia sustancial cuando ocurre un evento de este tipo. Del mismo modo, para empresas de transporte, un seguro de carga permite reducir el impacto económico ante pérdidas o afectaciones durante el traslado.

Las lluvias en el norte del país seguirán representando un desafío durante la temporada. Por ello, además de conducir con prudencia y respetar las indicaciones de las autoridades, resulta clave anticiparse financieramente a los riesgos que no se pueden controlar.

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